Un pequeño reportaje fotográfico para observar la tarea llevada a cabo en un muladar, lugares de alimentación suplementaria para las aves rapaces carroñeras, tan maltratadas y privadas de su alimentación natural, debido a la prohibición de el abandono de carroñas en el campo durante los últimos años.
Y apresuramos cada vez más el paso para evitar cualquier posible molestia a nuestros amigos alados, y no os voy a mentir, da un poco de respeto el gran número de rapaces. Además te vienen a la cabeza los relatos de la sabiduría popular que hablan de buitres llevándose a niños y a abuelas. He pensado en dejar una abuela de cartón piedra para intentar desmentir la historia, pero nadie ha apoyado mi idea.
Pero desde los sitios más localizados y de difícil acceso llega el invitado estrella de el gran convite...
Consumen los huesos enteros, colocan su cabeza mirando al cielo y con el hueso en el aire como un equilibrista, lo introducen casi de inmediato, en ocasiones he podido observar la ingesta de huesos de casi un brazo de longitud.
El destacado plumaje de el quebrantahuesos le delata entre los buitres, es más fácil de diferenciar que a un elefante en un campo de fresas.
En esta foto también se puede observar a un juvenil posado, los juveniles no son tan fáciles de detectar debido a su plumaje más oscuro, sin embargo su comportamiento les delata, permanece mucho más tiempo que los adultos en el comedero, además no paran de "estorbar" a los adultos con sus continuos juegos.
1. Adulto en vuelo abandonando el comedero
2. Adulto con un plumaje impecable que resalta sobre el resto de las aves, en la parte izquierda de la foto
3. Juvenil de quebrantahuesos justo a la derecha de el adulto anterior.
4. Se puede ver otro juvenil, que es el ave colocada en la parte más abajo de la foto.
En los quebrantahuesos se pueden diferenciar hasta 4 tipos de edad según su plumaje, y no alcanzan su impecable plumaje adulto hasta los 5 años de edad. Los observadores avezados son capaces de diferenciar estos plumajes, no sin dificultad, y algunos detalles como el color del iris, pueden ser un buen indicativo, vamos, que hay que hilar fino.
10 puntos molar a quién diga cuántos quebrantahuesos hay aquí
Y finalmente abandonan el comedero, algunos de ellos se llevarán los huesos más grandes para intentar romperlos en los llamados rompederos. Los rompederos son gleras dónde los quebrantahuesos tiran una y otra vez los huesos que no han podido aprovechar, hasta que un golpe certero consiga romperlo para poder aprovechar su interior.
La silueta en vuelo de el Quebrantahuesos es inconfundible, una gran envergadura, así como una pequeña cabeza, anchas alas. Pero la pista más evidente de su presencia es su característica cola rómbica.
jornada de campo y a la labor de Alberto por la ayuda con las fotos.


